Fig. 1 —
Taller
Gestión de encargos para estudios de arquitectura: fases, horas y presupuestos en un solo lugar.
Ver fichaArtel — cooperativa de desarrollo
Lámina I
Somos una cooperativa de personas que escriben software. Trabajamos por proyectos, compartimos la propiedad y decidimos entre iguales. También incubamos los nuestros.
Cooperativa de trabajo asociado
Leer el manifiestoIManifiesto
Cada socio, un voto.
No creemos en la empresa como fin. Creemos en el trabajo bien hecho, en equipos pequeños y en decisiones que se pueden explicar. Artel existe para que un grupo de personas pueda desarrollar software sin perder el criterio por el camino ni la propiedad de lo que construye.
Las cuentas, dentro de casa.
Funcionamos como una cooperativa: cada socio tiene un voto, un salario acordado y acceso a las cuentas. Los proyectos se incuban dentro y, cuando maduran, se convierten en iniciativas con vida propia, con su equipo y su financiación. Lo que sale bien se reparte; lo que sale mal se asume entre todos.
Decir que no también es oficio.
No prometemos velocidad ni disrupción. Prometemos método: alcance claro, código legible, documentación honesta y una relación directa con quien encarga el trabajo. Preferimos rechazar un proyecto antes que aceptarlo sin poder cuidarlo.
Aprobado en asamblea.
Lám. I — Estudio de rama.
IIProyectos
Unos nacen dentro y buscan equipo. Otros ya tienen clientes. Todos se pueden contar sin adornos.
IIISocios
En una cooperativa la propiedad y la dirección van juntas. Cada socio tiene un voto, sea cual sea su antigüedad o las horas que haya puesto. Los salarios se conocen dentro de la casa y las cuentas se presentan en asamblea.
Eso hace las cosas más lentas. También las hace nuestras.
Fig. 4 — Reparto de la decisión
IVUnirse
No hay una plantilla de entrada ni un proceso automático. Hay una conversación, un periodo de prueba y una asamblea que decide.
Escribes software en producción y puedes enseñar lo que has construido. No pedimos un lenguaje concreto; pedimos criterio.
Quieres decidir sobre la casa, no solo ejecutar encargos. Las asambleas son parte del trabajo, no un trámite.
Puedes dedicar al menos dos días a la semana al proyecto común durante el primer año.
Aportas una parte del capital social inicial. La cuantía y los plazos se acuerdan contigo antes de entrar.
VPreguntas
Ser socio es ser dueño. Cada socio aporta capital social, tiene un voto en la asamblea y participa en el reparto de resultados. No hay una categoría intermedia de colaborador indefinido: o se entra con las mismas reglas o no se entra.
No. Buena parte del trabajo viene de encargos externos: producto digital, herramientas internas, mantenimiento de sistemas que ya existen. Esa parte sostiene la casa y financia la incubadora.
Primero se cubre una reserva acordada en asamblea. Después se reparte el resto entre los socios según el criterio vigente, que se revisa cada año. Las cuentas están abiertas a cualquiera que esté dentro.
Sí. Nadie nace sabiendo leer un balance. Hay un periodo de acompañamiento y formación en lo que haga falta; lo que no se negocia es el criterio técnico y las ganas de participar en las decisiones.
Se cierra. Se documenta lo aprendido, se libera lo que se pueda liberar y la pérdida se asume entre la reserva y los socios. Cerrar a tiempo también es parte del oficio.
VIContacto
Para encargos, colaboraciones o cualquier duda sobre la cooperativa.